Los videoblogs ya están en la búsqueda de la masividad

Tomado de la edición web de Ñ

Los videoblogs funcionan como punta de lanza para que los usuarios de Internet, masivamente, utilicen nuevas plataformas y generen nuevos contenidos. En un año y medio o dos serán muy explotados y rentables y en ese tiempo o tal vez un poco más, el público masivo de la televisión empezará a migrar hacia estos nuevos formatos”, aseguró Ismael Briasco, responsable de “miravos.tv“, uno de los videoblogs más visitados de la Argentina. En el marco del ciclo ‘La hora de la web participativa: blogs, redes sociales y nuevas tecnologías’ organizado por Clarín y la revista Ñ en esta edición de la Feria del Libro, ayer el tema de debate fue “El año del videoblog”.

El videblog, una de las consecuencias casi inmediatas de los ya masivos blogs, es una plataforma en la cual el usuario cuelga videos que van conformando una galería, y los visitantes pueden dejar sus comentarios y abrir el debate, una de las prácticas más comunes en Internet. Para hablar sobre su desarrollo en la Argentina, estuvieron Santiago Murga, de “vxv.com” – la plataforma de videos de Grupo Clarín -, Mariano Sáenz, de “pindonga.tv” y Briasco. Los tres, representantes de las plataformas más frecuentadas en la Argentina, junto al moderador de la charla, Ariel Corgatelli de “infosertec.com.ar“, coincidieron en señalar que el origen de estos formatos se vincula con el nicho de divulgación de informática y tecnología.

“No me imagino a mi tía mirando el programa de chimentos por Internet, todavía”, señaló Sáenz, que desde su sitio, en principio apuntado a un público especializado en computación, buscó descontracturar la temática. “Un videoblog me da la posibilidad de hacer y mostrar lo que quiero, de la forma que quiero, con un costo de producción mínimo o directamente nulo”, sostuvo.

Murga señaló que una de las apuestas más importantes de “vxv.com” es la participación activa del público. Según sus palabras, “la diferencia más notable con YouTube es que en nuestro sitio, por ser más chico, el usuario puede cobrar más notoriedad, aspiramos a masificar el uso del videoblog”.

En este sitio, cuando los participantes suben sus producciones, pueden asociarlas a canales vinculados con programas de Canal 13 (Duro de almorzar y TVR) o con Clarin.com. Así, pueden ser elegidos para ser publicados y cobrar masividad.

Los panelistas coincidieron en señalar que, en general, los videos presentados no superan los siete minutos, para mantener la atención del público. Además, subrayaron la frescura que las producciones de bajo costo pueden aportar a lo que ya está en circulación. Briasco afirmó que, además, la disponibilidad constante de nuevas tecnologías mejora las posibilidades constantemente. “Dentro de no mucho -dijo-las transmisiones se harán en vivo y el público podrá seguir en simultáneo todo tipo de eventos, desde una charla académica hasta un encuentro de amigos, según sus intereses”.

El sitio de Sáenz, al igual que “miravos.tv”, es visitado entre 8 y 10 mil veces por semana. Su propósito al inaugurar el espacio el año pasado fue “hacer un formato nuevo con cero pesos”.

Ayer, fue concluyente al señalar el estado del videoblog en la Argentina: “Como cualquier fenómeno de Internet, estas plataformas pasan por tres etapas; primero, poca gente las usa y andan mal, después, poca gente las usa y andan bien y finalmente, se vuelven formatos masivos; el videoblog está en la segunda etapa, pero no falta mucho para que llegue a la tercera”, afirmó.

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El periodismo de profundidad naufraga

Publicado en El Telégrafo el19 de octubre del 2008

Escrito por Marcela Noriega


Todo empieza por un disparador. Una frase que suena en el oído del periodista como una bomba, como la punta de un ovillo que de-senredar. Un disparador como el que Rodolfo Walsh –el argentino, autor de la primera novela de no ficción- escuchó y que dio origen a Operación Masacre. Alguien le dijo: “hay un fusilado que vive”, y él entendió que ese era un llamado para empezar una investigación reveladora. Un disparador fue lo que leyó Truman Capote un día en el diario: en el pueblo de Holcomb, Kansas, asesinaron a cuatro miembros de una familia. Así nació A sangre fría.

Otro disparador fue lo que escuchó Bob Woodward, periodista del Washington Post que investigó Watergate, en la sede policial donde habían llevado a los detenidos por el asalto al comité demócrata, cuando uno de los sospechosos dijo ser “consejero de seguridad de la CIA”.

El tema es cuánto les costó a Walsh, a Capote y a Woodward investigar estos casos. Meses y años, dinero y hasta la propia vida –en el caso de Walsh-. Pero si son estas las investigaciones que perduran en la memoria colectiva, las que sacan a la luz la corrupción de políticos, empresarios, militares y demás gente del poder ¿por qué la labor investigativa está tan venida a menos y las unidades de investigación se han extinguido de los diarios?

“Muchos dueños de periódicos en América Latina se lanzaron a hacer como el Washing-ton Post o el New York Times sin tener clara idea de los costos y los peligros. En algunos casos, se organizaron equipos de investigación porque quedaba bien o estaba de moda después de Watergate, pero les resultó demasiado costoso o descubrieron cosas que los mismos dueños no podían o no querían aceptar que se publicaran. En muchos de nuestros países, los corruptos van a los mismos clubes, frecuentan los mismos amigos y en muchos casos están emparentados con los dueños de los medios”. Esa es la respuesta que le da a El Telégrafo Roberto Herrscher, periodista argentino, director del Master en Periodismo de la Universidad de Barcelona, profesor de la Fundación para el Nuevo Periodismo, de Colombia, y colaborador de medios de España, Estados Unidos y América Latina.

Otro factor importante, cita, es el tema del costo: “tener a dos o tres periodistas de primera fila sacando un gran reportaje cada dos o tres meses requiere mucha voluntad y vocación. Los gerentes y los accionistas siempre se van a oponer. Es triste ver cómo en ciertos diarios lanzan al vuelo águilas instándolas a que vuelen alto, y les van recortando las alas hasta que terminan metidas en jaulas de canario”.

Sin embargo, y aunque Herrscher está de acuerdo con que la investigación debería ser la base de cualquier sección: Cultura, Deportes y hasta Farándula, dice a rajatabla que “una unidad de investigación es útil y necesaria”. Porque hay asuntos complejos que requieren tiempo, conocimientos de informática, leyes, fuentes especializadas y muchas veces dos o tres para armar o discutir una historia. “Es mejor que periodistas alejados de la tarea de cubrir regularmente una fuente (políticos, empresarios, militares o hasta deportistas) se encarguen de sacarles los “trapos sucios” mientras los “regulares” siguen cubriendo sus actividades”, sugiere.

“Es una tragedia la moda de estos diarios con textitos mínimos y mucho diseño y mucho colorete…”

Además, aquí (en el periodismo de profundidad) puede estar la clave para que los periódicos se salven del vendaval que es la televisión y el Internet. Sin embargo, parece que la tendencia va por otro lado: un periodismo más light, de textos más cortos y de más impacto gráfico. “Es una tragedia la moda de estos diarios con textitos mínimos y mucho diseño y colorete para gente que no lee”, describe, y dice más: “el que compra su diario quiere que le cuente más, le explique mejor, le haga comprensible un mundo cada vez más caótico. Los diarios y las revistas de información son las que deben guardar la antorcha de la agenda propia, el estilo depurado, el contexto que hace comprensible lo que pasa hoy, y la investigación periodística como herramienta básica de la democracia”.

Héctor Pavón, periodista de la revista de cultura Ñ, del diario Clarín, de Buenos Aires, profesor de Periodismo de Investigación y autor del libro El 11 de setiembre… de 1973, lamenta que las unidades de investigación suelan empezar con mucho entusiasmo y terminen siendo muy criticadas. “La realidad es que los grupos de investigación están obligados a presentar trabajos, por lo menos, semanales y terminan publicando investigaciones que no tienen relevancia. Muchas veces creen que sólo pueden realizar investigaciones espectaculares y no saben cómo trabajar cuando la investigación se vuelve social”.

Coincide en que muchas veces estas unidades batallan contra los intereses de las empresas periodísticas. “Se las considera caras y terminan siendo anuladas por las mismas empresas. Esto ocurre porque ya no existen diarios independientes, sin conexión con los poderes económicos y políticos. Los periodistas de investigación suelen tocar los intereses, sin saberlo, quiero creer, de la empresa en la que trabajan o a la que pertenece el medio y ahí mismo finaliza la investigación”.

Pero sigue habiendo periodistas valientes –a quienes, como, dice Pavón, “la metodología de la investigación ha vuelto desconfiados y curiosos”- y diarios decididos a publicar sus trabajos. El profesor Herrscher resalta al nicaragüense Carlos Fernando Chamorro, quien se unió a la revolución sandinista en su lucha contra la dictadura en los setenta, dirigió el diario del gobierno revolucionario, Barricada, fue echado por tratar de hacer un periodismo de izquierda pero no servil con la línea y los intereses personales de Daniel Ortega, investigó como free lance los desmanes y robos de los gobiernos anti-sandinistas, y hoy, que volvió Ortega a la presidencia, se lo persigue para callarle la boca. En Costa Rica, La Nación formó un equipo que logró que se abrieran juicios contra tres ex presidentes de distinto signo político. Con sus investigaciones ganaron el Premio Rey de España y el Moors Cabot de la Universidad de Columbia. Daniel Santoro, de Clarín, de Argentina, o Mónica Gónzález, en Chile y su agencia de periodismo de investigación Ciper son otros buenos ejemplos. Todo está en buscarlos. En la era de Internet se puede acceder al trabajo de todos ellos “y encontrar ejemplos y causas para no desanimarse”.

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Fotoperiodismo surge pese a las cortapisas

Tomado de la edición web de El Telégrafo

Publicado en el diario impreso el 27 de julio de 2008

Escrito por Marcela Noriega

“No soy un fotógrafo, soy un periodista”. Con esa liviana frase el –considerado por muchos- padre del fotoperiodismo moderno, Robert Kappa –seudónimo de Endré Friedmann-, solía definirse. En la retina de muchos estudiantes de periodismo y de fotografía quedaron guardadas las imágenes de este húngaro: la del miliciano que, sin soltar el fusil, cae de rodillas, herido en la II Guerra; las del conflicto civil español o las del “Día D”, por evocar unas pocas.

Lo que hacía Kappa era construir imágenes informativas, ser una especie de francotirador que se camufla para contar, desde su propia mirada, la realidad. Es lo mismo que buscan jóvenes fotoperiodistas locales. “Lo ideal es llegar a ser invisible. Es lo que el fotógrafo de prensa quiere. Nosotros no armamos las fotos, no jugamos a ser Dios”, describe su trabajo César Morejón, reportero gráfico de El Comercio.

Algo que Pablo Corral, en sus 25 años de trayectoria, ha logrado. Por eso, es mencionado como un referente por los que vienen detrás.

Para juntar los puntos de vista y los trabajos de los fotógrafos, Corral –cuencano de 41 años, que vive en Quito y ha publicado en National Geographic, Geo, The New York Times, El País– creó hace dos meses, en internet, una red social iberoamericana, parte de un proyecto grande que tiene como puntal la capacitación y como soporte financiero a la Universidad de Miami.

“En Ecuador hay muchísimo talento y gente que está haciendo cosas extraordinarias”, dice Corral.  Y esto pasa, en gran parte, porque la revolución digital  nos dio a todos  las mismas herramientas. “Se ha democratizado el trabajo. Antes, pocos podían tener acceso a la película; ahora es un asunto de investigación, de paciencia, de talento”, explica.

“No existe una cultura de respeto al fotógrafo de prensa. En muchos medios sigue siendo menospreciado”

Sin embargo, este es uno de  los momentos más difíciles del fotoperiodismo. No solo porque nunca antes de habían cerrado tantos diarios y revistas a nivel mundial, sino porque los aficionados están tomándose el espacio de los profesionales.

“Ahora cualquier persona con una cámara puede subir fotos flyker (espacio de fotografía libre en la web), y las fotos de aficionados se venden a precios muy bajos, y dejan a los profesionales sin piso”, explica Corral, quien está convencido de que para los independientes es casi imposible vivir de la fotografía periodística. Pero, quienes deciden trabajar en una redacción a tiempo completo, también enfrentan problemas.

Daniel Patiño, quien está en Europa perfeccionándose, y Karla Gachet, quien estudió Fotoperiodismo en la Universidad San José de California, coinciden en tres puntos: bajos sueldos, exceso de asignaciones diarias y falta de editores. Gachet suma otro: “todavía no existe una cultura de respeto al fotógrafo de prensa. En muchos medios, sigue siendo menospreciado. No se le da poder para proponer su propia visión ni para participar de la edición de su material”.

Es que “los periódicos no se dan cuenta de que es mejor tener unas pocas fotos buenas y no muchas que no tocan a nadie, que no tienen profundidad”, agrega Corral, para quien, también, el tema de los sueldos es básico. “Debido a que los salarios son tan bajos, la mayoría de los fotoperiodistas es gente de limitados recursos lo que ha producido una visión mucho más conectada con lo popular”. Esto que, por un lado, resulta enriquecedor, por otro, revela el hecho de que los fotógrafos están muy mal pagados.

Pero Patiño apunta otro factor que está en juego: la ética. Frases como: “Apúrate que es solo una foto”, o “Mientras más sangre y más cerca, mejor fotógrafo eres”, están en la lista de lo que él no quiere volver a oír en una redacción. En Ecuador, dice, hace falta una plataforma que fomente el fotoperiodismo desde la educación, difusión, creación y premiación.

Sin embargo, los consultados concuerdan en que “algo está cambiando”. Gachet lo define bien: “hay una nueva manera de ver las cosas. El país se está empezando a ver diferente. Ahora no solo importa el contenido (que es lo principal en fotoperiodismo) sino también la forma, y lo visual está surgiendo no como complemento, sino como parte principal del mundo en que vivimos”.

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Los diarios enfrentan el reto de cambiar

Tomado de la edición web de El Telégrafo

Publicado en la edición impresa el 22 de junio de 2008

Escrito por Marcela Noriega

Por estos días en la redacción del Miami Herald, en medio de las computadoras y las rumas de papel, se levantan altares con ofrendas para santos y deidades –casi todos afrocubanos–. Y no se trata de mero fanatismo, sino del real miedo que tienen los periodistas de quedarse sin trabajo.

Con un mail, el editor David Landsberg les tiró el bombazo: un recorte de 250 empleados, 60 de ellos periodistas.

Esto, que el editor llamó  “un paso doloroso pero necesario” y atribuyó “a la drástica reducción en los ingresos’’, es parte de una reestructuración de la compañía matriz, The McClatchy, que anunció el lunes pasado la eliminación de 1.400 empleados de tiempo completo, lo que representa el 10% de su fuerza laboral.

A los despidos en el Herald se suman los de una treintena de periódicos estadounidenses. Solo por citar: The Boston Globe (60 menos), Newsday (120), Los Angeles Times (150), The Baltimore Sun (300),  New York Times (100). Y así hasta superar el millar.

La crisis en los periódicos es ya inocultable y está ligada a la caída de anunciantes y de circulación. Y es que para qué comprarlos si hay otras –cada vez más– opciones para informarse: diarios gratuitos, Internet, celulares. Esta pregunta –que en Ecuador aún no se hace por el incipiente acceso que tiene la población a nuevos medios informativos—  ha ocasionado el declive de la circulación de los diarios en papel y es el mayor quebradero de cabeza de la industria en Europa y Estados Unidos.

El panorama no es nada alentador. Según datos publicados por el Bureau of Labor Statistics (centro de Estadísticas Laborales, que opera en EEUU): tan sólo en 2007, se perdieron 16.000 empleos en diarios; y eso que las empresas de medios online han paliado –un poco- el batacazo, generando 9.200 puestos de trabajo en ese año.

“Los grandes diarios no han encontrado soluciones válidas para transformar su modelo de negocios”

¿Cuáles son las causas de la crisis? Revisemos los datos de los que saben. Según el informe de la Asociación Mundial de Periódicos (WAN) –mostrado hace un par de semanas, en el Congreso Mundial de Diarios, en Suecia–, la venta de los gratuitos se incrementó en todo el mundo mucho más (3.65%) que la venta de diarios en papel (2.57%) en el último año. Es decir que la torta del mercado de diarios mutó, y que los gratuitos se están llevando –solo en Europa- el  23% de la circulación total.

He allí una de las claves, a las que se refirió Timothy Balding, miembro de la WAN, en el Congreso. Él dijo que, a pesar de que la circulación ha subido o ha sido estable en las tres cuartas partes de los países del mundo en los últimos cinco años (India, por ejemplo, ha resultado todo un fenómeno de venta de diarios), “hay países donde la circulación está declinando notablemente como EE.UU. y  algunos del oeste de Europa”.

Este efecto tiene una causa de fondo, y se la dice a El Telégrafo Gabriel Sama, periodista y consultor de medios mexicano, que vive en San Antonio, Texas, donde en 2004 lanzó una cadena de diarios, llamada Rumbo.

“La realidad es que esta crisis en EE.UU. tiene ya 10 años y son 10 años en que las grandes empresas de diarios no han encontrado soluciones válidas para transformar su modelo de negocios.  No han sabido diversificar las fuentes de ingresos ante una serie de retos como el que cada vez haya más opciones para la gente de recibir información”.

La industria de diarios es un negocio, dice Sama, quien trabajó en la remodelación de tres diarios en Asia. Y estos diarios, como el Herald, que están en crisis han estado acostumbrados a márgenes de ganancia altísimos, de más del 20%. Para darnos una idea: Wallmart, una de las empresas más grandes del mundo tiene márgenes de menos del 5%. Entonces, “cuando estos márgenes de ganancia se fueron al suelo junto con los ingresos publicitarios, todo el mundo echó el grito al cielo”; y empezaron a echar a los empleados que ganaban mejor.

Pero ¿hacia dónde está apuntando la industria para “salvarse”? Una de las soluciones más aceptadas, contesta, es enfocarse casi al 100% en cubrir una única comunidad y hacer un “periodismo hiperlocal” que suele garantizar la cero competencia, y otra es ver la llegada de los medios digitales como una oportunidad y no como una tragedia. Aquí, una opción interesante es transmitir información a través de celulares. Esto, que muy pocas empresas de periódicos hacen en EE.UU., es un gran reto allá  y lo será, tarde o temprano, acá.

Sin embargo, él no cree que esta crisis repercuta en América Latina, donde las empresas  son “de familia y durante mucho tiempo han tolerado distintos márgenes de ingreso”. Pero sí puede haber una crisis y la principal causa que la desataría es que los diarios no crecen desde hace muchísimos años, advierte.

Pone de ejemplo a México. Allí se atribuye el problema a que “la gente no lee”, pero lo que pasa es que “son diarios de élites, hechos, diseñados y consumidos por élites”, y donde los diarios populares no tienen prestigio y los anunciantes les huyen. ¿Algún parecido con nuestra realidad?

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Los blogs, otra forma de seducir audiencias

Tomada de la edición impresa del 29 de junio del 2008 de El Telégrafo

Escrito por Marcela Noriega

Unos son metafísicos: La Vida Analógica. Otros, irónicos: Cual Nido de Urracas. Los hay más existencialistas: Caminito del alma. O con onda periodística: Crónicas Mundanas. Y, claro, la mayoría es desatadamente intimista: Lo que descubrí en mis viajes. Hay de todo en el firmamento de los blogs creados por lectores dentro de los sitios webs de los diarios, otra de las fórmulas para ganar consumidores virtuales.

Estos nombres corresponden a los últimos blogs subidos a El País, de España, el periódico más leído en lengua castellana, y que permite desde hace un año a sus navegantes crear gratuitamente blogs; una posibilidad que ofrecen diarios que van desde Le Monde, de Francia, pasando por El Mercurio, de Chile, hasta  el sitio de radio La Luna, de Quito.

Para los mayorcitos: un blog (bitácora en español) es un sitio web periódicamente actualizado que recopila cronológicamente textos o artículos de uno o varios autores. “Blog” es una compresión de la palabra weblog (web= sitio de Internet y  log = diario).

Crear uno es más sencillo de lo que parece. Tanto que un niño español de 12 años llamado Tomás tiene uno de tinte periodístico, basado en la crónica deportiva. Tan tranquilo, “Tomasete” le dice a  este Diario que su primer blog lo armó a los 7 años con ayuda de su padre; y que en 4 años ya se ha vuelto un experto, tanto que ya lo llaman el “Messi de los blogs”.

Él, que se define como “cronista deportivo”, está convencido de que hace periodismo con multideportes.wordpress.com. “Formulo preguntas a otros sobre sus blogs y pido opiniones. Siempre que tengo una duda, pregunto”, cuenta.

Pero vamos a separar las aguas. José Luis Orihuela, uno de los gurús mundiales del mundo blog, profesor en la Facultad de Comunicación de la U. de Navarra y autor del libro “La revolución de los blogs” y del weblog eCuaderno.com, aclara –desde su oficina en Pamplona– que “no hay que confundir el acceso a una plataforma de difusión con la condición de profesional de la comunicación”. Es decir que “del mismo modo que disponer de una máquina de escribir no convierte a nadie en escritor, acceder a un medio público de difusión no convierte a nadie en periodista”.

“…Acceder a un medio público de difusión no convierte a nadie en periodista”

Pero lo que pasa es lo contrario: que los ciudadanos, a través de los blogs, pueden publicar contenidos sin la intermediación profesional de los medios, y entonces el libre albedrío puede transformarse, literalmente, en cualquier cosa. “Eso en ningún caso es periodismo”, insiste Orihuela, quien tiene un doctorado en Ciencias de la Información y da conferencias por todo el mundo sobre la blogósfera.

Advierte que “el fenómeno de la participación ciudadana en el espacio público de la comunicación gracias a los medios sociales es una revolución que no tiene vuelta” y  que tendrá profundas repercusiones sobre el modo en el que se entienden los medios.

Para muestra, el quiteño Pablo Escandón, máster en Periodismo digital de la Universidad Autónoma de Madrid y profesor de esta materia en la Universidad San Francisco de Quito da este dato: se calcula que cada día nacen 1.500 blogs en el mundo y mueren 3 mil. Eso habla de acogida, pero también de la efervescencia del fenómeno. Dice, además, que esos cambios que se incorporan en los portales de los diarios en Europa, Estados Unidos o Argentina parecen tardar en llegar a nuestro medio. “En comparación con otros países somos muy pobres en blogs temáticos o periodísticos”. En general, en Ecuador se usan más los blogs como una forma de encuentro social y no como una herramienta informativa. Y la prueba está en que ningún diario nacional ha potenciado los blogs en sus sitios webs.

Veamos cómo podría funcionar con un ejemplo concreto. Supongamos que ayer fue el partido en el que Liga venció al “Flu”. Los lectores del papel quieren ver la reseña del encuentro y conocer a sus protagonistas. Pero los lectores de la web quieren saber cómo se vivió el partido en Quito, Cuenca, Latacunga, incluso Brasil, saber qué piensan otros lectores, entrar a foros y chats para expresarse. Y una forma de lograrlo es a través de los blogs.

El problema, explica Escandón, es que existen redacciones web “pero aún no hay verdaderos redactores digitales”. Es simple: “Así como el periodista “normal” tiene su libreta de teléfonos, el redactor web tiene su libreta de enlaces”.

En todo caso, lo que no debe cambiar es el concepto del periodismo, le dice a El Telégrafo Eduardo Arriagada, profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica de Chile e investigador de nuevas tecnologías de la información. Porque “a la final lo que hacemos es escribir historias. Y los blogs son una ola más que pronto será superada por otra. Lo relevante es que la participación de las audiencias en lo digital será creciente. Pero que venga mediante fotologs, vlogs, blogs o lo que sea es lo menos importante”.

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Los tentáculos de los Santos

Tomado de la edición web de El Telégrafo

Publicado en el impreso del 06 de abril de 2008

Escrito por Marcela Noriega

El Tiempo no es un diario. Es un grupo mediático, un gran pez que ha engordado en el regazo de la turbulenta política colombiana y que se ha mantenido en pie bajo la guía de sus patriarcas: la familia Santos, quienes desde 1913 lo dirigen. Los que saben de negocios dicen que no hay empresa familiar que superviva a la cuarta generación.

Habrá que verlo, porque a la Casa Editorial El Tiempo (CEET) le ha ido muy bien económicamente. Está considerada una de las cien empresas más rentables de Colombia y cuenta entre sus activos gráficos al único diario de circulación nacional (El Tiempo) desde que, en 2001, El Espectador declinó y se convirtió en dominical.

También es dueña de los semanarios Llano 7 Días, Boyacá 7 Días, Tolima 7 Días y del diario regional Hoy. La CEET disputa el mercado de medios en Colombia con Caracol Radio (del grupo Prisa, que también es propietario del diario El País, de España) y RCN (propiedad del grupo Ardila Lulle).Pero los Santos han sabido jugar al mejor estilo de los multimedios más grandes de América Latina, como TV Azteca, de México; Rede O Globo, de Brasil; Grupo Cisneros, de Venezuela; o Grupo Clarín, de Argentina, pues han tendido sus tentáculos hacia los negocios de revistas, cine,  Internet, telefonía móvil y televisión por cable.

Para muestra varios botones: CEET compró el canal de televisión City TV (el tercero en audiencia) y le pertenece los portales de Internet:  eltiempo.com, eskpe.com, elempleo.com, metrocuadrado.com, motor.com.co, empleoeducacion.com, guiaacademica.com y tienen parte en terra.com.. Además, es socia en el servicio de telefonía móvil Vivemóvil y en las revistas Aló, Atienda; Botiquín, Carrusel, Eskpe, Enter, Gestión, Habitar, Viajar, Motor, Portafolio.

De los dueños de la Casa Editorial El Tiempo, tres de sus socios son parte del gobierno de Álvaro Uribe

También, accionista en las empresas Círculo de Lectores, Venta Opcional, Impresiones Periódicas S.A. – IPSA, Inteligencia de Mercados. Y, por si fuera poco, los Santos son dueños del 48% de la Revista Cambio, y comparten la propiedad de TV Cable Bogotá (la mayor empresa de servicio de televisión por suscripción) con la familia Pastrana y los grupos Santo Domingo y Ardila Lulle (propietarios de RCN).  ¿Más? Tienen participación en el Centro Comercial Atlantis, la cadena de cines Cinemark y la empresa de telecomunicaciones Avantel.

Todo esto convierte a la CEET en el mayor grupo de comunicación de Colombia. Y, tal como lo ha hecho la familia Mitre, en Argentina, dueños de La Nación; o los Miró Quesada, en Perú, dueños de El Comercio; los Santos no ceden espacios. Sin embargo, el año pasado se hicieron de un socio fuerte: el grupo español Planeta (de capital íntegramente familiar), a quien vendieron el 55% de las acciones del diario.

La circulación de El Tiempo, certificada por Price Waterhouse, promedia, de lunes a sábado, los 240.964 ejemplares, mientras que la edición dominical puede vender hasta 475.046, en un país de 43 millones de personas. Es por eso que el grupo Prisa (El País) también se mostró interesado. Pero Planeta puso sobre la mesa 338 millones de dólares, y Prisa solo llegó a los 310 millones.

Pero, además del dinero, en la decisión de no venderle a Prisa influyó el que la oferta de Planeta le dejaba a los Santos más control editorial que el que estaban dispuestos a aceptar los dueños de El País. Planeta aceptó la existencia de un consejo supremo llamado “consejo de fundadores”, en el cual se delegan las decisiones editoriales importantes, incluida la selección de los directores.

Este consejo está integrado por nueve personas, de las cuales tres son de la familia Santos; tres del Grupo Planeta, y tres externos. Quienes quedaron en el consejo de fundadores son: Enrique Santos Calderón, Luis Fernando Santos Calderón y Rafael Santos Calderón, descendientes directos del dueño inicial de El Tiempo, el ex presidente colombiano Eduardo Santos Montejo, quien lo compró en 1913.

De los dueños de la CEET, tres de sus socios son parte del gobierno de Álvaro Uribe: El vicepresidente, Francisco Santos; el ministros de Defensa, Juan Manuel Santos; y el ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Juan Lozano. Además, según el periodista canadiense Jean Guy Allard, quien escribe para Granma Internacional, Enrique Santos, es el único latinoamericano que pertenece a la plana mayor de la directiva de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). El periodista reveló esto en el Encuentro Latinoamericano contra el Terrorismo Mediático, hecho en Venezuela, la semana pasada.

Allí, su colega argentino Carlos Aznárez, dijo que los llamados “amos de la prensa” son los integrantes de la SIP, quienes ejercen el terrorismo mediático, “que no es más que manipular, desinformar, generar matrices de opinión que no tienen que ver con nuestras sociedades, cambiarnos hasta los gustos, la forma de pensar, es decir, influir con todo lo que tenga que ver con un pensamiento independiente, rebelde, como el que se ejerce en Venezuela, Bolivia o Ecuador”.

Pero sigamos con los Santos. El periodista colombiano Miguel Suárez, exiliado en Suecia y director de la emisora Café Estéreo, dice que en Colombia los políticos saben que quien pone a los presidentes es El Tiempo. “Esto nos puede dar un ejemplo del poderío acumulado por este medios y por los Santos”, refiere.

También menciona que algunos diarios regionales fueron comprados por la CEET para luego ser cerrados. Fue el caso del periódico El Pueblo, de Cali. Esto demuestra, dice, la intención de conseguir una prensa servil al gobierno de Uribe. “Si vemos los tres grandes grupos de la comunicación en Colombia (El Tiempo, RCN y Caracol), ellos responden a grupos económicos con aparentes distintos intereses, pero dadas las circunstancias de la actual confrontación en Colombia y de la aplicación a raja tabla del modelo neo liberal, ellos están unidos en un solo bloque respaldando la política uribista que les ha traído ingentes beneficios, pues han aumentado al menos.

Estos grupos mediáticos, dice, han aumentado sus fortunas varias veces durante el gobierno de Álvaro Uribe Velez.“Están todos alineados, tanto que pareciera que toda la información (o desinformación) entregada al pueblo colombiano y al mundo fuese exactamente igual, casi como si fuese redactada en la misma redacción”, describe el director de esta radio, que pertenece a la Asociación Jaime Pardo Leal, organización de colombianos exiliados.

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Los medios digitales y el reto de la crisis

Tomado de la edición web de El Telégrafo

Escrito por Marcela Noriega

El que los periódicos atraigan a más de 1.700 millones de lectores por día en todo el mundo, o que los anuncios impresos representen 150 mil millones de dólares anuales, haciendo de la prensa escrita el medio publicitario más importante del planeta, según el último reporte de la Asociación Mundial de Periódicos, no los salva de la crisis económica. Por el contrario, los peces más gordos en España y Estados Unidos están desinflándose por la baja en la publicidad. Aquí dos ejemplos:
Caso 1: el Grupo Prisa, dueño del mayor diario de España, El País, enfrenta una complicada situación financiera, pues tiene una deuda de 5.000 millones de euros, lo que se agravó con la huelga que en diciembre pasado protagonizaron 840 empleados del diario por la incertidumbre que hay sobre sus empleos.
Caso 2: el New York Times (tira un millón de ejemplares diarios) no puede pagar sus deudas que llegan a 400 millones de dólares, por eso el mexicano Carlos Slim le prestó 250 millones para que sortee el bache.
Esta crisis configura el  escenario perfecto para que suceda lo que ya los gurús de los nuevos medios vienen pronosticando hace rato: la clave del futuro en el negocio de la comunicación está en Internet. Según un estudio de 2007 de TNS Media Intelligence sobre el porcentaje de lo que gastan las empresas europeas en cada medio,  mientras  la inversión de publicidad en diarios bajó en  un 5,8%, la de Internet subió un 17,7%. Y no solo bajaron los periódicos, la radio cayó un 2,7% y la televisión un 2,4%.
Uno de esos gurús del mundo digital en Argentina se llama Julián Gallo, quien es consultor de medios interactivos, asesor de empresas y autor del renombrado blog Mirá! Para que se hagan una idea: cuando a Julián alguien le pregunta cualquier cosa, por ejemplo qué significa la palabra “blogger”, él responde: “preguntémosle a dios”. ¿Y de quién habla? ¡Pues de Google! Para él salta a la vista que “los medios viejos (diarios, revistas) están menguando y envejeciendo de forma indeclinable”. Tal vez, le dice a El Telégrafo desde  Buenos Aires, sigamos viéndolos por mucho tiempo, pero siempre un poco menos, siempre un poco peor.

“Del otro lado, aun en economías como las de América Latina, la penetración de Internet de banda ancha en hogares sigue creciendo”. Entonces, Julián plantea esto: si, por un lado tengo medios en declive y, por otro, medios en crecimiento ¿qué podemos esperar que pase?.  “Creo que los medios tradicionales en poco tiempo serán vistos como algo anticuado, que consumen los viejos. Este cambio cultural espantará a los anunciantes, porque ¿quién quiere anunciar en un medio que leen los viejos? ¿casas de retiros? ¿terapeutas para el reuma? ¿sepulturas?”.
La crisis y los medios fue justamente el tema central de la segunda jornada del III Congreso de Nuevo Periodismo, que se realizó a finales de 2008 en Madrid, y la conclusión fue esta: “los medios digitales serán, con total seguridad, los que mejor aguanten la crisis económica, que está provocando un importante descenso de ingresos por vía publicitaria en los medios tradicionales”. Uno de los conferencistas, Michel Botella, dijo que “el futuro pasa por lo digital, y el que no ponga el zoom en eso se va a equivocar gravemente”.
Para el profesor español Manuel Ángel Alonso, quien escribió un libro sobre el futuro del Marketing en los mundos virtuales y está por lanzar otro que se llama El plan de marketing digital,  no hay otro negocio que crezca tanto como el de la publicidad en Internet (“ha doblado su actividad anualmente en los últimos tres años”). “Y, como los resultados están siendo buenos, se trata de dinero que sale de la publicidad tradicional hacia el on line y que ya no volverá a medios off, lo que está acrecentando la crisis de las cabeceras de diarios en España hasta extremos dramáticos”, afirma Alonso, quien es director académico del Master in Digital Marketing de IE Business School, en España.
Pero Gallo, Alonso y todo aquel que esté enterado de lo que pasa en el mundo de los medios sabrá que hace pocas semanas uno de los diarios digitales más importantes de España, ADN.es, del grupo Planeta y que tenía 1.3 millones de lectores, quebró. ¿Es esto un indicio de que el medio digital no es tan rentable como se pensaba?. “Pocos medios digitales son rentables. Todavía existe una discrepancia en Internet entre el éxito editorial y el éxito comercial propio de la inmadurez de los anunciantes.

Pero esto no afecta la ecología de los medios: Internet se quedará con todo aunque muchos mueran en el camino”, responde tajante Gallo. Y dice: “la era Obama, probablemente, se encargará de terminar de demostrar que Internet es más efectivo que los viejos medios”.
¿Y esto pasará aun en economías emergentes como las de los países latinoamericanos? Alonso contesta afirmativamente. “Lo único es que la menor penetración de los medios digitales en el total de la población hace que se avance a un ritmo más lento. Pero lo mismo que España, que va dos ó tres años por detrás de los países líderes en este mercado como USA, Inglaterra o Japón, América Latina irá por el mismo camino”.

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